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El hormigón fresco debe ser adecuado a las características particulares de cada obra. Su trabajabilidad debe permitir recibirlo, transportarlo, colocarlo en los encofrados, compactarlo y terminarlo correctamente con los medios disponibles sin segregación de los materiales componentes.

De ese modo el hormigón elaborado llenará totalmente los encofrados, sin dejar oquedades o nidos de abeja y recubrirá totalmente las armaduras de refuerzo, tanto en pro de la resistencia estructural como para la pasivación del hierro lograda con la lechada de cemento, y quedará con la terminación prevista para la obra.

Consistencia del hormigón

La determinación de la consistencia de la mezcla no mide directamente la trabajabilidad pero es de gran ayuda en obra. Mediante los ensayos correspondientes permite calificar la facilidad con que el hormigón fresco puede fluir y clasificarlo entre rangos de consistencia muy definidos.

La medida de la consistencia del hormigón se hace normalmente con el ensayo IRAM 1536 que utiliza el tronco de Cono de Abrams, se denomina asentamiento, y es la diferencia entre la altura del tronco del cono que sirvió de molde y la del tronco del cono de hormigón que se forma al retirar el molde. Para hormigones fluidos se realiza el “Ensayo de Extendido en la Mesa de Graf ” que nos indica la consistencia y su tendencia a la segregación, midiendo el extendido de una masa de hormigón, desmoldado de un cono similar al de Abrams pero más pequeño, sobre una mesa especial, y sometido a sacudidas normalizadas.