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Las siguientes situaciones, dan cuenta de que se ha colocado agua de más en el hormigón, cuestión que repercute en su funcionalidad. Se recomiendo evitar este tipo de signos.

  1. Fisuras en cimentaciones y en otras estructuras. Los muros de cimentación y las losas se fisuran exageradamente, debido a la elevada retracción y a la débil resistencia a la tracción del hormigón, defecto producido por el exceso de agua de mezclado.
  2. Deterioros de pavimentos en zonas frías donde se producen ciclos de congelación y deshielo. Con el objeto de proteger el hormigón de los ciclos de congelación y deshielo, se incorpora a la masa del mismo intencionalmente, un cierto porcentaje de microburbujas de aire. En tal caso, si el asentamiento medido en el tronco del Cono de Abrams iguala o supera los 13 cm, existe el peligro de que pierda algo del aire ocluido y, como consecuencia, se desmejore la protección del hormigón a la agresión mencionada.
  3. Deterioros en las superficies del hormigón. Al tener el hormigón un exceso de agua, se produce su exudación por las juntas de los encofrados, arrastrando la pasta de cemento y dejando así una superficie listada y llagada, de desagradable aspecto.
  4. Efecto de segregación y fisuración en pavimentos. El hormigón exuda y en consecuencia el agua asciende a la superficie. Cuando la exudación es excesiva, el agua arrastra consigo los finos de la mezcla que van a depositarse en la cara visible, donde se producen con frecuencia serias fisuras.
  5. Porosidad en elementos estructurales. También llamados “nidos de abejas”, pueden producirse en las mezclas con exceso de agua, donde se ha producido la segregación de los materiales dejando partes importantes de agregado grueso sin el correspondiente mortero.