Share on FacebookShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInTweet about this on TwitterEmail this to someone

hormigon-homogeneo

Una vez terminada la colocación en los encofrados, el hormigón debe ser homogéneo, compacto y uniforme. Veremos en las siguientes tres ediciones cada uno de esas tres características, empezando en esta oportunidad homogéneo.

Se designa “Homogeneo” al hormigón que una vez descargado y endurecido no presenta “juntas frías”; es decir capas adyacentes o superpuestas del material que han sido colocadas con una separación tal de tiempo que, al hormigón que se colocó antes le faltó plasticidad suficiente como para que se “soldase” con el colocado a continuación, y por esa falta de adherencia no se ha obtenido el monolitismo, indispensable en una estructura donde el hormigón debe actuar como una sola pieza.

Para evitar estas situaciones, que pueden comprometer seriamente el comportamiento de la estructura, deben tomarse algunas precauciones básicas, tales como las siguientes:

  • Evitar las caídas libres del hormigón desde más de un metro de altura, lo que provoca la segregación del material y corrimientos laterales de la masa, que forman rampas y desacomodan a la mezcla que se coloca a continuación.
  • La hormigonada debe hacerse por tongadas horizontales que completen la superficie a llenar entre encofrados, y cuyo espesor dependerá de los medios de compactación disponibles, pero nunca deberá superar los 50 ó 60 cm.
  • Cada tongada deberá ir compactándose de inmediato, y debe calcularse el tiempo de modo que al colocarse la siguiente, la anterior deberá conservar un estado plástico suficiente como para permitir la perfecta adherencia entre ambas. El constructor debe estar seguro que, al colocarse la capa superior, en la capa inferior no se ha iniciado el proceso de fraguado.