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Uno de los problemas más frecuentes en el uso del hormigón es el exceso de agua. En dos capítulos, veremos cómo evitar este inconveniente.

Dosificación

El control del agua de mezclado en la dosificación del hormigón, es esencial para obtener los mejores resultados en todo tipo de construcciones.

Es sabido que toda dosificación racional de hormigón parte del valor conocido como «relación agua/cemento», es decir, la cantidad de litros de agua, dividida por la cantidad de kilogramos de cemento usados para un determinado volumen de hormigón. Y la resistencia de ese hormigón, para igualdad de materiales y condiciones de elaboración, depende de la relación agua/cemento. Cuando ésta baja, la resistencia aumenta; y si sube, disminuye.

Agua de más

Además todo agregado de agua por encima de la cantidad estipulada hace disminuir indefectiblemente la resistencia y otras propiedades, salvo que se incorpore a la mezcla una cantidad adicional de cemento necesaria para mantener constante la relación agua/cemento.

El exceso de agua de mezclado es un peligro ya reconocido por los constructores y por desgracia, los perjuicios que acarrea aparecen a una edad demasiado tardía como para ser remediados sin costos excesivos.