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 Uno de los problemas más frecuentes en el uso del hormigón es el exceso de agua. Aquí el segundo capítulo de la entrega que muestra cómo evitar este inconveniente.

Aparte de la pérdida de resistencia que mencionábamos en el boletín de agosto, pueden darse los siguientes ejemplos de deterioros diferidos, debidos al exceso de agua de amasado, y sus posibles soluciones:

  1. Fisuras en cimentaciones y en otras estructuras. Los muros de cimentación y las losas se fisuran exageradamente, debido a la elevada retracción y a la débil resistencia a la tracción del hormigón, defecto producido por el exceso de agua de mezclado.
  2. Deterioros de pavimentos en zonas frías donde se producen ciclos de congelación y deshielo. Con el objeto de proteger el hormigón de los ciclos de congelación y deshielo, se incorpora a la masa del mismo intencionalmente, un cierto porcentaje de microburbujas de aire. En tal caso, si el asentamiento medido en el tronco del Cono de Abrams iguala o supera los 13 cm, existe el peligro de que pierda algo del aire ocluido y, como consecuencia, se desmejore la protección del hormigón a la agresión mencionada.
  3. Deterioros en las superficies del hormigón. Al tener el hormigón un exceso de agua, se produce su exudación por las juntas de los encofrados, arrastrando la pasta de cemento y dejando así una superficie listada y llagada, de desagradable aspecto.
  4. Efecto de segregación y fisuración en pavimentos. El hormigón exuda y en consecuencia el agua asciende a la superficie. Cuando la exudación es excesiva, el agua arrastra consigo los finos de la mezcla que van a depositarse en la cara visible, donde se producen con frecuencia serias fisuras.
  5. Porosidad en elementos estructurales. También llamados “nidos de abejas”, pueden producirse en las mezclas con exceso de agua, donde se ha producido la segregación de los materiales dejando partes importantes de agregado grueso sin el correspondiente mortero.