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En la edición anterior tratamos sobre las grietas en el hormigón. Ahora, aportaremos algunas definiciones sobre las fisuras propiamente dichas. En el próximo contacto, concluiremos con consejos prácticos de cómo evitarlas.

Estas fallas en el hormigón pueden producirse por esfuerzos originados en la retracción térmica o hidráulica. La retracción térmica se produce por una disminución importante de la temperatura en piezas de hormigón cuyo empotramiento les impide los movimientos de contracción, lo que origina tensiones de tracción que el hormigón no está capacitado para absorber.

En general, no conllevan riesgos estructurales y deben ser estudiados caso por caso, por ser atípicos. Hay una fisura muy común que se produce en la parte superior de las vigas siguiendo la línea de los estribos. Se debe al calentamiento de los hierros por el sol, que hace perder la humedad a la mezcla en la zona de contacto con los mismos.

Las fisuras por retracción hidráulica, pueden ser por “contracción de fraguado” o por “secado lento” del hormigón. Las más comunes son las de “contracción por fraguado”, que se producen en losas no muy gruesas y de espesor uniforme (pavimentos, losas de entrepisos y techos de edificios, etc.) por la rápida desecación superficial con relación a la masa por la acción del sol, la humedad relativa, y especialmente del viento, o por la combinación de ambos, estas fisuras aparecen en la superficie en forma de “viboritas”, ubicadas al azar y orientados en cualquier dirección.

Las fisuras por “secado lento” del hormigón aparecen en piezas estructurales cuyos movimientos de retracción están impedidos por su empotramiento o, en el caso de los pavimentos, por su adherencia al terreno. En éstos, si no se les hacen las juntas de contracción con las separaciones adecuadas, aparecen espontáneamente, a intervalos regulares, en dirección normal al sentido de marcha y de un espesor regular.

Fisuras de entumecimiento

Son provocadas por un aumento del volumen del hormigón que puede deberse a materiales expansivos incluidos en la masa. Las más conocidas son las expansiones producidas por la reacción álcali agregado (Alcali-sílice) que destruyen velozmente la estructura; y otras más lentas como el ataque por sulfatos, la oxidación de los hierros de refuerzo o elementos férricos empotrados en la masa del hormigón, y el efecto de congelación y deshielo.