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Es necesario controlar sistemáticamente la temperatura ambiente y de los materiales. Cuando la temperatura ambiente es mayor de 4,5 °C, estacionaria o con tendencia a aumentar, se puede hormigonar sin tomar precauciones especiales, si bien al acercarse a esta temperatura límite debe acentuarse el cuidado del curado del hormigón.

 

Cuando la temperatura ambiente se encuentra entre 4,5 y 0 °C, sin tendencia a disminuir:

  1. a) Verificar que los agregados no contengan escarcha o nieve, ni estén congelados.
  2. b) Verificar que los encofrados o la sub-rasante (en el caso de pavimentos) donde va a hormigonarse no tengan escarcha o estén congelados.
  3. c) Emplear cemento Portland normal u otro cemento que tenga alta resistencia inicial, evitando el uso de cementos de bajo calor de hidratación (Ver Fig. 3).
  4. d) Aumentar la cantidad unitaria de cemento en base a las pérdidas de resistencia que se prevean por la acción del frío.
  5. e) Evitar todo exceso de agua de amasado en la mezcla.
  6. f) Utilizar aditivo acelerador de resistencia inicial si la obra lo permite.
  7. g) Cubrir con láminas de polietileno o materiales similares las superficies horizontales expuestas a la intemperie, para evitar pérdidas de calor y humedad
  8. h) No tener en cuenta, para el tiempo de encofrado, los días en que la temperatura promedio fue inferior a 4,5 °C.

 

Cuando la temperatura ambiente se encuentra entre 0 y -5 °C sin tendencia a disminuir:

  1. a) No iniciar el hormigonado si no se cuenta con los elementos de protección aconsejables.
  2. b) Usar aditivo acelerador de fraguado.
  3. c) Usar aditivo reductor de agua de amasado e incorporador de un 4 % de aire.
  4. d) Reducir al mínimo el agua de amasado compatible con la trabajabilidad que requiere la obra. Esto puede conseguirse usando medios de compactación más enérgicos.
  5. e) Tapar los agregados, en especial durante las horas más frías de la noche y mañana, o almacenarlos bajo techo e inclusive calentarlos si la situación lo requiere.
  6. f) Calentar el agua de amasado en las condiciones ya descriptas.
  7. g) Tener en cuenta que cuanto mayor sea la relación entre la superficie de evaporación y el volumen total de hormigón, tanto mayor será la sensibilidad del material al frío.
  8. h) Tomar precauciones especiales de colocación y curado para elementos estructurales delgados.
  9. i) Proteger las superficies expuestas del hormigón fresco contra el frío y la desecación, tapándolas con pliegos de polietileno, lonas, papel, fieltros o cartones asfálticos, etc. (Ver Fig. 4).