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En la segunda entrega de la temática (la primera puede consultarla en el boletín de marzo 2017) detallamos qué aspectos observar para comprobar si las probetas cilíndricas de 15 x 30 cm. son las que se utilizan para determinar la resistencia a compresión del hormigón según las normas Iram 1524 y 1553.

 

Muestreo deficiente (Ver Norma IRAM 1541). Si una probeta cilíndrica da un bajo resultado de resistencia a rotura, y muestra una distribución irregular de agregados desde la parte superior a la inferior, o exceso de finos o de agregado grueso, puede ser ello indicativo que ha habido un muestreo deficiente. Un ensayo de resistencia debe ser representativo de la masa entera de hormigón. Por ello, antes de moldear las probetas, la muestra de hormigón deber ser totalmente re-mezclada a mano, en un recipiente de paredes no absorbentes.

Llenado de las probetas. La aparición de un exceso de agregado grueso en el fondo de la probeta, puede indicar también que se usó para la compactación una barra con extremo plano en lugar de redondeado; también ese fenómeno aparece cuando se ha producido un exceso en la compactación, en cuyo caso se observa que se ha acumulado una considerable cantidad de finos en la parte superior de la probeta. Lo mismo sucede en el caso de probetas compactadas por vibración, cuando se excede el tiempo de la misma.

Desperfectos en las superficies de las probetas. Huecos sobre la superficie de las probetas cilíndricas, indican corrientemente que las mismas no fueron llenadas en tres capas de un tercio de la altura de la probeta, ni compactados con 25 golpes por capa. Los huecos, al reducir la sección transversal de la probeta, producen pérdidas importantes de resistencia.

Huecos internos. Si después de la rotura de las probetas se observa un cierto número de huecos internos, ello puede indicar una inapropiada o insuficiente compactación. Si se compacta con varilla debe utilizarse una barra de acero lisa de 1,6 cm de diámetro por 60 cm de largo, con los extremos redondeados. Las probetas nunca deben compactarse con métodos inadecuados para la consistencia del hormigón que está utilizándose. Así se tendrá en cuenta que para asentamientos en el tronco de Cono de Abrams de 5 cm o mayores, la compactación de las probetas se ejecutará con varilla. Para asentamientos menores que 5 cm la compactación se hará por vibración.

Evaporación demasiado rápida del agua de la probeta. El curado es una de las etapas más importantes en la buena ejecución del hormigonado. Cuando una probeta tiene baja resistencia por una evaporación muy rápida del agua, se observa en el interior de la superficie de rotura variaciones extremas de color. Aunque éste no sea siempre el caso, si aparecen estas condiciones pueden correlacionarse con las condiciones atmosféricas existentes al momento en que las probetas fueron confeccionadas; pueden ser indicativas de un curado inadecuado.

Manejo poco cuidadoso. Aunque un manejo poco cuidadoso es difícil de señalar, es fácil de advertir cuando las probetas muestran líneas de rotura anormales y grandes variaciones en los resultados, en particular sobre probetas gemelas. Las probetas cilíndricas deberán ser llevadas siempre al laboratorio tan pronto como sea posible, después de las 24 h de su fabricación. Para su transporte, debe protegérselas con aserrín, arena fina u otros materiales dentro de un cajón que absorben los golpes, evitándoles daños.

Preparación deficiente de las bases (Ver Norma IRAM 1553)

  • El paralelismo de las caras de las probetas cilíndricas es fundamental para obtener un resultado representativo.
  • Concavidades en las caras pueden producir un descenso de hasta un 30 % en la resistencia de la probeta.
  • Debe emplearse, para la preparación de las bases, un material que sea más resistente que el hormigón que está ensayándose, o emplear las placas de elastómero.
  • Líneas de rotura anormales, indican la posibilidad de que se haya producido paralelismo entre las caras de la probeta.
  • Debe prestarse especial atención a la planicidad de las caras de las prensas de ensayo.