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El nivel de morosidad en el sistema financiero argentino general subió un punto porcentual, pero la mora en créditos hipotecarios aumentó solo un 0,2%, lo que implicaría un aliento para el sector de la construcción y el inmobiliario.

Según los registros oficiales, el nivel de morosidad del sistema financiero argentino terminó en aumento a fines de 2018, pero con niveles todavía bajo control.

Así lo indica el último Informe sobre Bancos que elabora el Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondiente a noviembre pasado, según el cual la Tasa de Irregularidad del Crédito al Sector Privado en las familias fue de 3,9 por ciento, un punto más que noviembre de 2017.

Para la autoridad monetaria, pese al crecimiento registrado, el indicador “permaneció en niveles bajos en comparación con años anteriores”.

También resalta que no se alejó demasiado de los niveles de la región. El año pasado, en Latinoamérica el nivel promedio de morosidad en el sistema financiero era de 3,1 por ciento y por encima de ese nivel se ubicaron Brasil, Perú y Colombia.

Recuerdos de la crisis subprime

Con esto, se ubicó en niveles de 2009, cuando la economía nacional se vio afectada por la llamada crisis subprime o de las hipotecas.

En este sentido, hay que tener en cuenta que entre marzo y diciembre de 2009 la tasa de irregularidad de las familias osciló entre 3,5 y 3,7 por ciento.

Entre las familias, la morosidad creció más en los créditos personales. En noviembre llegó a 4,9 por ciento, cuando en el mismo mes del año anterior se ubicó en 3,2 por ciento.

En el mismo período, la morosidad aumentó en las tarjetas de crédito de 2,4 a 3,6 por ciento y en los préstamos prendarios de 1,5 a 2,2 por ciento.

El único segmento en el que se mantuvo estable fue en los créditos hipotecarios con sólo 0,2 por ciento de irregularidad.

 

Fuente: Hormiblock News / La Voz del Interior